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ABC: Comunicación y motor: un reto en tiempos de cambio

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¿Qué coche me compro? Se trata de la segunda inversión más importante para una familia y, en el último año, esta pregunta se ha llenado de incertidumbre. ¿Podré circular por la ciudad con un diésel? ¿Es mejor opción un gasolina? ¿Debería apostar por un eléctrico? La restricción de las emisiones contaminantes marcadas desde Europa y un desorden de declaraciones y políticas encaminadas a la transición energética, han provocado que haya respuestas variopintas para estas preguntas, no todas verdaderas. En este contexto, ¿qué papel juegan los medios de comunicación? ¿cómo se trabaja esta información desde la redacción de un periódico? Este es uno de los enfoques planteados desde el Foro de debate Motor&Sostenibilidad, impulsado desde GreenChem en la pasada edición de Motortec Automechanika. Para ello, nos acompañó el subdirector del diario ABC y director de ABC Motor, José Ramón Alonso.

 

¿Qué lleva a un consumidor elegir una cabecera u otra? ¿cómo definirías la información que ofrece ABC Motor?

Cuando el lector elige comprar un un periódico y no otro, es por la información que contiene. En nuestro caso, nos enfocamos a un público generalista, por lo que tratamos de dar respuesta a aquellos temas que preocupan o pueden interesar a la sociedad. Actualmente ofrecemos 4 páginas semanales, un suplemento mensual y un anuario para repasar lo más destacado del año. Además, actualizamos los contenidos digitales de nuestra web. Nuestra filosofía es intentar ofrecer información de sector y de mercado, no de producto. Para ello tratamos de responder a las preguntas diarias que puede hacerle la gente. Los temas de actualidad que más demanda tienen ahora son la contaminación, el diésel y las nuevas tecnologías del motor.

 

Precisamente la información digital, con más de 1,5 millones de usuarios únicos al mes en vuestro caso, ha cambiado las reglas del juego. Tipo de lenguaje, inmediatez, contenido, extensión… ¿es esta otra batalla?

Es completamente distinta a la cabecera de toda la vida. Partiendo de la base de que en una pantalla caben 20 vídeos, si alguien cree que se leen todos los contenidos que se publican en una web informativa, está equivocado. El planteamiento debe ser diferente, planeas, diseñas y trabajas un contenido pensado para una consulta a veces muy rápida. Consultas que, a veces, pueden llegarte vía Google o a través de las redes sociales, a partir de una necesidad de información muy concreta.

 

Estamos en un momento de cambio a muchos niveles. Cambia el sector, en general, nos hablan de transición energética, de las apuestas tecnológicas del motor… ¿coches híbridos o eléctricos? ¿diésel o gasolina? No hay una línea clara. ¿Cómo se vive esta situación desde un punto de vista informativo?

Es un debate que está en la sociedad y que, por tanto, debes ir siguiendo. En nuestro caso, somos defensores del mercado libre, por lo que somos partidarios de no prohibir. Al revés, creemos que se debe incentivar el consumo. El problema de la Administración en los últimos meses ha sido este, especialmente a raíz de las declaraciones que hizo la ministra Teresa Ribera en el mes de julio en las que sentenció el futuro del diésel. Puso la esquela al diésel y salió en todos los periódicos. En ABC también estamos a favor de preservar el Medio Ambiente, de tener un aire más limpio, pero ¿cómo lo conseguimos? Hay dos maneras: la radical, prohibirlo, o la progresiva, facilitar la transición hacía la implantación de soluciones que me permitan reducir las emisiones. Hay otra ministra, Reyes Maroto, de Industria, que sí ha entendido estos dos matices. Pero cuando un ministerio va por la vía de la prohibición y el otro por la incentivación, algo falla. Debemos coordinarnos.

 

Las declaraciones que comentas de la Ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, sacudieron el sector en el momento en el que más restricciones hay en cuando a emisiones contaminantes. ¿Crees que es exagerado decir que el diésel está demonizado?

Es la realidad. Las normativas que nos llegan desde Europa nos fijan unos objetivos. Cómo cumplirlos depende un poco de cada país. ¿Está demonizado el diésel? Sí. Porque en un momento determinado, el diésel contaminaba mucho. Al mismo tiempo, estuvo en el punto de mira y sufrió las consecuencias de las restricciones, con lo que el nuevo diésel es mucho menos contaminante, emite mucho menos CO2 que los gasolina. La batalla, ahora, es demostrarlo. Aquí, los representantes de ANFAC, los fabricantes de coches, se han comprometido mucho.

Pero, ¿qué pasa? Que el consumidor sigue sin tener claro qué es lo que debe hacer. La amenaza de la Administración de “esto no lo vas a poder usar, va a estar prohibido”, hace que te replantees si es una buena decisión o no comprar un vehículo. Y retrasan su inversión y al final, la situación a la que estamos llegando es que hay coches en circulación con más de 15 años. Y estos sí que contaminan mucho. O acaban comprando un coche que no responde a sus necesidades diarias, simplemente.

 

La tasa de vehículos que tiene más de 10 años de vida en España está actualmente en el 61%. ¿Sorprenden estas cifras en un país con tanta tradición automovilista, como el nuestro?

Sorprende, pero al mismo tiempo no sorprende, porque no hay una política de achatarramiento. Hay que retirar todos estos coches viejos. Pero, seamos sinceros: nadie renunciará a su coche si no se le da algo a cambio. Aquí está la batalla, la verdadera batalla: más allá de las ayudas que se puedan dar para fabricar coches menos contaminantes, deben ofrecerse ayudas para que la gente renueve sus vehículos. Debemos reducir la edad media de los vehículos en España.

 

Desde vuestra perspectiva, con la información a la que tenéis acceso como periodistas, ¿crees que los fabricantes saben a hacia dónde vamos?  ¿Si el diésel seguirá teniendo lugar en un futuro o si todo será eléctrico?

El sector de la automoción se rige por las normas, si les cambian las reglas del juego, pues tendrán que cambiarlas también. Y es lo que está ocurriendo. Los fabricantes se ven obligados por las nuevas normativas a ofrecer coches electrificados, están respondiendo ante la exigencia de cumplir con los objetivos de emisiones y para evitar ser sancionados. Te pongo un ejemplo. El director general de una compañía me dijo que hasta 2025, solo fabricarán modelos eléctricos, pero que no van a poder vender más de un 7%. ¿No es el momento? Lo es, pero el sector debe avanzar conjuntamente: ¿qué pasa con los talleres o con las petroleras? Puedo construir el mejor coche del mundo el que menos contamina, pero después su conductor no tiene donde recargarlo. ¿Para qué lo querrá?

Como periodistas, debemos hacernos estas y muchas otras preguntas. La ministra podrá decir que el diésel tiene los días contados, pero ¿cuánto ingresa cada año el Estado con los impuestos a los hidrocarburos? ¿Están dispuesto a renunciar a 28 mil millones?

 

Hay una tendencia creciente en los medios de comunicación sobre informar de temas relacionados con el medio ambiente. ¿Es una preocupación que percibís en vuestros lectores?

Sí, aunque es un interés condicionado, no espontáneo. La motivación de comprar un coche se regía más por la estética y por su economía. Ahora no, ahora se miran las emisiones. Yo creo que no es un interés natural sino un interés impuesto: la gente ya no compra coches, compra etiquetas.