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Cambios en el sistema de etiquetas DGT: ¿qué debemos saber?

  • Impacto medioambiental

La demanda se repite en el sector automovilístico desde hace tiempo: el sistema de etiquetas de la Dirección General de Tráfico (DGT), que clasifica los vehículos según su impacto medioambiental, no es equitativo. Su catalogación va desde la etiqueta Cero a la ECO, la B y la C (o ninguna, en el caso de los más contaminantes, que suman la mitad del parque automovilístico en España). Esta clasificación, impulsada en 2016, tiene como objetivo discriminar positivamente a los motores más respetuosos y ha supuesto un instrumento clave para la aplicación de políticas municipales, como la regulación del acceso al centro de ciudades como Madrid o Barcelona en episodios de alta contaminación.

Los rumores de cambio arrancaron a principios de año, y parece que en 2021 serán ya una realidad. Según el Plan de Impulso a la Industria de la Automoción, presentado el pasado junio por el gobierno español, las nuevas etiquetas de la DGT entrarán en vigor en 2021 y no tendrán efecto retroactivo, por lo que los vehículos comprados con anterioridad se catalogarán con la actual clasificación.

¿Qué criterios se usan actualmente para clasificar la eficiencia energética de los motores?

Actualmente la clasificación divide los vehículos en cuatro categorías que, de menor a mayor impacto medioambiental, son:

  • La etiqueta B: en color amarillo, distingue turismos y furgonetas de combustión interna, de gasolina matriculadas a partir de enero de 2001, y diésel a partir de 2006.
  • La etiqueta C: en verde, identifica los vehículos de combustión interna que cumplen con las últimas emisiones EURO, es decir, los gasolina matriculadas a partir de enero de 2006 y los diésel, a partir de septiembre de 2015.
  • La etiqueta ECO: en su mayoría, marca los vehículos híbridos o a gas que cumplen con los criterios de la etiqueta C.
  • La etiqueta Cero: engloba los vehículos más eficientes y, por ahora, hace referencia a etiqueta eléctricos de batería, eléctricos de autonomía extendida, eléctricos híbridos enchufables con una autonomía de 40 km o vehículos de pila de combustible.

¿Qué cambios hay previstos y por qué?

La etiqueta C ha sido motivo de polémica en más de una ocasión por no tener en cuenta la evolución tecnológica de los nuevos motores diésel y gasolina, mucho más respetuosos con el medioambiente que hace unos años. Las normativas Euro han sido especialmente duras para los motores de combustión, sobre todo con el diésel, lo que ha propiciado que los fabricantes propongan soluciones mucho más avanzadas en cuanto a eficiencia energética. Tal y como destacamos ya en el Libro Verde del Diésel, un motor con este combustible siguiendo la normativa Euro 6 emite hasta un 30% menos de CO2 y un 85% menos de NOx que un turismo de hace 10 años.

Por ese motivo, todo apunta a que una de las novedades será la etiqueta D para coches diésel y gasolina de nueva generación. Se trata de una demanda del sector de la automoción que ya llevaba tiempo encima de la mesa. En esta categoría, por otro lado, también se añadirían los vehículos con etiqueta ECO y Cero que no cumplen con criterios reales, como algunos modelos microhíbridos.

En cuanto a la etiqueta Cero, la nueva catalogación de la Dirección General de Tráfico tiene previsto incluir únicamente coches eléctricos al 100%. Por tanto, si así se confirmara, los híbridos enchufables no dispondrían de esta pegatina, ya que no se valora únicamente su autonomía eléctrica, sino también su alternativa fósil, normalmente gasolina.