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5 tips para una conducción más sostenible

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Una conducción más eficiente contribuye a conseguir una movilidad más respetuosa con el medioambiente. El concepto eco-driving no es nuevo, se trata de una técnica basada en la optimización, controlando aspectos como la velocidad, la aceleración o la actitud al volante. Pero la evolución de la industria automovilística ha contribuido a que la mayoría de nuevos vehículos también hayan mejorado en este sentido. Por ejemplo, los cambios automáticos favorecen el cambio de marcha en el momento óptimo y el Start and Stop ayuda al ahorro de energía cuando no se necesita. Lo mismo ocurre con los nuevos sistemas de climatización de los coches, que han conseguido limitar mucho más el consumo de combustible que suponía el encendido del aire acondicionado.

Pero, a pesar de los avances tecnológicos, hoy en día aún hay aspectos que dependen del mismo usuario para favorecer una conducción más sostenible, que ayude a economizar combustible y a reducir las emisiones de CO2. Fieles a nuestro compromiso con el medioambiente, en este post te ofrecemos 5 consejos para reducir nuestro impacto cuando circulamos con el coche.

1. Elegir un coche más respetuoso

¿Sabías que en España la edad media de los vehículos es de más de 12,7 años? La industria automovilística ha avanzado a pasos agigantados en la última década, especialmente en cuanto a diésel se refiere. Cada vez más eficientes y respetuosos con el medioambiente, los nuevos motores se ajustan a las duras normativas europeas en cuando a emisiones. Sin embargo, el envejecimiento del parque automovilístico español es una de las primeras causas del empeoramiento de la calidad del aire. Por eso, el primer paso para reducir nuestro impacto medioambiental al volante es cambiar de coche. No importa la tecnología que elijas, siempre que se adapte a tus necesidades y que cumpla con los últimos estándares europeos. No es lo mismo circular por ciudad que correr largas distancias, así que debes elegir el motor que más se ajuste a tu día a día y, además, fijarte en la clasificación energética correspondiente (aquí puedes ver los cambios previstos en las etiquetas de la DGT).

Por ejemplo, el diésel se consolida como la mejor opción para aquellos conductores que realizan muchos kilómetros al año. Su bajo consumo, aproximadamente un 15% menos que un gasolina, y unos motores cada vez más eficientes, lo convierten en la alternativa más eficiente para aquellos conductores que suman por lo menos unos 20.000 kilómetros al año. En este sentido, cabe destacar el papel que juega el AdBlue. El aditivo de los diésel, fabricado a base de urea automotiva y agua ultrapura, consigue reducir casi en su totalidad las emisiones NOx procedentes de la combustión de un motor diésel. El aditivo se inyecta en el catalizador SCR y convierte estos gases contaminantes en nitrógeno y vapor de agua, inocuos para la salud y el medioambiente.

2. Llevar las revisiones al día

Puedes tener el último modelo de coche del mercado, pero de poco sirve si no sigues el mantenimiento que remiendan los fabricantes. Igual que la edad del vehículo influye en su consumo e impacto, otro de los tips que debemos tener en cuenta es hacer las revisiones periódicas pertinentes cuando toca y asegurarse de llevar todo en regla. Controlar el estado del motor, de los filtros o los niveles no sólo es una cuestión de seguridad: es eficiencia energética.

Por ejemplo, algo tan simple como la presión de los neumáticos puede afectar al consumo del coche. Una presión demasiado baja puede provocar un aumento de la resistencia a la rodadura, lo que afecta al gasto de energía. De hecho, se calcula que un 3% del consumo de combustible depende de la presión de las ruedas. Y ésta también debe tener en cuenta las condiciones climatológicas (el neumático con mucho frío requiere un poco más de presión).

3. Planificar la ruta con antelación

Un clic en tu dispositivo y ya sabes cuál es el estado del tráfico o qué ruta es la más óptima para llegar a tu destino. Los sistemas de navegación hoy en día son más exactos y útiles que nunca, así que no hay excusa para no usarlos. No sólo cumplen la función de guiar, sino que además ayudan a elegir la mejor ruta en tiempo real para evitar un gasto innecesario de combustible. A veces bien conviene un pequeño rodeo si así evitamos el atasco.

Según el RACE, alargar 10 minutos un viaje de 1 hora puede provocar un aumento del consumo en gasolina o gasoil de hasta un 14%. Así que, planificar el camino supone un ahorro para el bolsillo y para el planeta.

4. Conducir con una actitud racional

Ya lo dice el refrán: hombre prevenido vale por dos. Así que, igual que eficiencia y seguridad van de la mano, la actitud también contribuye a la reducción de emisiones. Conducir con consciencia, de manera tranquila y manteniendo la distancia de seguridad reglamentaria con el resto de vehículos nos ayudará a anticiparnos a cualquier situación excepcional de tráfico. De esta manera, evitaremos maniobras de riesgo, frenazos imprevistos y accidentes.

En este sentido, adaptar la velocidad en rotondas, curvas o pendientes pronunciadas contribuye a una conducción más eficiente. Disminuir la velocidad antes de entrar en una curva -y no cuando ya estás en ella- permite aprovechar la misma inercia del vehículo. Del mismo modo, conseguiremos aprovechar el impulso del vehículo en bajada si levantamos el pie del acelerador. Lo que no debemos hacer es dejar el cambio de marchas en punto muerto, ya que el motor sigue trabajando igualmente para no calarse. El punto muerto debería hacerse servir cuando se está parado, por ejemplo, en un semáforo.

5. Mantener una velocidad uniforme

Ni acelerones, ni frenazos: una de las reglas del eco-driving es mantener una velocidad lo más constante posible, evitando las marchas cortas y procurando no ir demasiado rápido. De hecho, hace años que muchos vehículos ya incorporan sistemas de control de velocidad de crucero, que mantiene una velocidad de forma automática, sin necesidad de seguir acelerando. Del mismo modo, el limitador de velocidad evita que se rebase una velocidad prefijada .

Por otro lado, en paradas de más de un minuto es recomendable parar el motor del coche, aunque cabe destacar que la mayoría de nuevos vehículos ya incorporan el Start and Stop para una mayor eficiencia. De esta manera el arranque del automóvil apaga el motor cuando está al ralentí y lo vuelve a encender cuando se pisa el embrague, para economizar combustible y reducir las emisiones contaminantes.

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